Propagamos el árbol de la vida en la Reserva… el mágico Guáimaro

Caminando por los senderos de la Reserva Natural los Tananeos nos encontramos con el suelo cubierto de semillas redondas de color café …son semillas del árbol mágico, el árbol de la vida… Semillas de Guáimaro, y aunque no existe un árbol en la proximidad de este sendero, estas semillas son transportadas por los maravillosos Murciélagos frugívoros que habitan en la Reserva; quienes se comen la corteza del fruto, para luego depositar las semillas en muchas partes de la Reserva, contribuyendo así a la reproducción de esta maravillosa especie.

En la Reserva Natural los Tananeos queremos contribuir a la recuperación de esta especie tan importante, no solo para su gran efectividad a la hora de absorber las emisiones contaminantes con una efectividad que no tienen otros árboles, sino porque también es una fuente muy nutritiva de alimento para humanos y animales.  Es así, como con la ayuda de miembros de la comunidad realizamos viveros temporales para la propagación de esta y otras especies con el fin de realizar actividades de reforestación dentro y fuera de la Reserva .

El Guáimaro es un árbol muy importante para mantener la biodiversidad de los bosques. Sus hojas sirven de forraje para animales y la pulpa de su fruto es alimento para murciélagos, monos, aves o dantas. En el pasado, sus semillas, junto al maíz, representaron una parte vital en la alimentación de la civilización maya.

Su semilla tiene unas particularidades nutritivas y energéticas muy altas y según científicos, la semilla contiene tanto calcio como la leche, más potasio que el banano o hierro como la espinaca. La pulpa del fruto se consume directamente o en forma de jalea. Las semillas, hervidas o tostadas,se pueden comer solas o con maíz, miel y plátanos; en ocasiones se usa para sustituir el café. Este árbol, que puede vivir hasta cien años, es productivo hasta su muerte. Entre marzo y abril se pueden cosechar 180 kilogramos de fruto. Se come silvestre, en jugo, sopa o en puré. Pero también puede tostarse y molerse para obtener una infusión con aspecto y sabor del café con chocolate. Los nativos también lo usan contra el asma, la anemia o el reumatismo.

Pero además, estudios demuestran que el Guáimaro es una especie clave que puede reducir los impactos del calentamiento global y el cambio climático, dado que sus raíces crecen a gran profundidad, lo que le da una gran capacidad de resistir a las sequías y a los incendios y por otro, puede absorber el CO2 de la atmósfera para luego, acumularlo en su biomasa (hojas, madera, frutos, etc). Aparte de acumularlo en su biomasa, estudios han confirmado que la ventaja del guáimaro, y lo que lo hace muy eficiente para sujetar este gas, es que transporta el dióxido de carbono (CO2) desde la atmósfera hasta el suelo mediante una ruta particular. La ventaja de almacenar el carbono en forma de carbonato de calcio es que es inorgánico. Esto quiere decir que se descompone mucho más lento y puede durar miles de años guardado en el suelo.

Así pues, el guáimaro representa una oportunidad para combatir los efectos del cambio climático y para que las comunidades encuentren una posibilidad de obtener medios de vida sostenible en torno a la conservación de los bosques, contribuyendo además a su seguridad alimentaria.